miércoles, 3 de agosto de 2011

Zapatero a tu zapato. Parte 1.

Cierto día, un jovencito de quince años, fue a inscribirse a equis institución. Era la última oportunidad que tenía para estudiar el bachillerato, y qué mejor, si este bachillerato era técnico, es decir; que además de un certificado de preparatoria obtendría también un titulo profesional de carrera corta. La oferta educativa de dicha institución poseía tres carreras "profesional técnico bachiller": Enfermería, Contaduría y Prótesis Dental. El jovencito se decidió por Contaduría y escribió en su cédula de preinscripción la clave asignada. No fue hasta el día en que lo aceptaron cuando se dio cuenta que cometió un gran error. En lugar de haber escrito la clave de contaduría, escribió la de enfermería. Entonces juró cambiarse de carrera tan pronto como tuviera oportunidad, y con esa idea inició el primer semestre; tronco común. Tiempo después, le llegó la oportunidad de cambiar la clave errónea. Sin embargo, este jovencito odiaba la burocracia sin sentido y por tanto, siguió estudiando bajo la clave de enfermería. De esta forma, se evitó formarse en una larga cola de copias, sellos, firmas y demás basurerío de hojas y de tinta...Tácitamente, también se evitó haber cometido el peor error (considerado así en el momento) de su vida.

Comenzó el segundo semestre, y dicho jovencito se adentró en los campos de la anatomía, de la patología  y de la enfermería  propedéutica. Al principio sintió haber cometido el peor error de su vida por haber dejado pasar aquella oportunidad de cambiar la clave mal escrita. Pero ya estaba a bordo del barco, y si intentaba bajarse, sin lugar a dudas se ahogaría. Entonces se giró hacia la cubierta y vió que aquello no era tan malo; se trataban enfermedades, partes del cuerpo y demás parénquima sintetizada, estéril y dizque médica. El jovencito se deshizo del "dizque" para decir "médica". Ahora ya poseía unas bases muy simples de lo que aquella carrera técnica trataba.

Los cuatro principios fundamentales de la enfermería se le grabaron bien adentro de su mente. Y hasta la fecha, según  cuentan, permanecen ahí como la marca de un fierro caliente que quema la piel del ganado. En ese sentido, los fundamentos de la enfermería sellaron su  mente tierna y se la apropiaron con una celeridad absoluta y franca...Se vino el cuarto semestre, las especialidades de la enfermería resultaron para él tan simples como apagar un fósforo con el aliento. Ya no cabía duda alguna de que aquel jovencito  formaría parte de las legiones blancas y planchadas de la enfermería. Entonces trajes quirúrgicos, jerga médica, libros especializados, glucosa, aminas, drogas, y demás fiesta de medicina llenaron su ordenado ser. Pero muy adentro de él, algo rico y delicioso manaba sin detenerse. Pero se venían las patologías y el flujo de su ser se opacaba y se agazapaba en el fondo de sus ojos. Y así, sin dejar de ser, aquello permaneció ahí. Constante.
Tres años después de que cometió aquel desmesurado error de escribir una clave que no era, se le vino la hora de terminar la carrera y el bachillerato. Ante la secretaría de salud ya podía  ejercer en sus sacrosantos y pobres escenarios hospitalarios (aunque mostró facilidad de nadar por los pasillos con olor a bilis desde mucho antes) y así sería. Para obtener su título de Enfermero General debía devolverle a la patria lo que esta le había brindado. Haría el servicio social. Pero antes de que pisara su hospital encomendado, ese algo, ese aquello surgió como violentamente mana la lava del cráter de un volcán en activo. Ese algo se sobrepuso al hospital por un instante, luego volvió en sí...y se dio cuenta que aquello y enfermería debían permanecer juntos para siempre, si querían vivir tan bien como habían vivido hasta entonces. Luego, enfermería y literatura se juntaron, y fueron como inseparables hermanas; como el alma de un ser viviente, el espíritu que llena lo estéril y lo inerte. Se polimerizaron tan ferozmente que cualquier intento de separarlas, causaba un dolor inmenso en el corazón del chico, por lo tanto, decidió abrazar a las dos y hacer de ellas, su vida para siempre.

sábado, 2 de julio de 2011

I had this crazy dream last night...

— ¡Bendita!
Las gotas caen del techo y se estampan con las soleras del patio.
— ¡Bendita!
El gato negro que se había refugiado bajo las grandes hojas de la enredadera salió de un brinco y estiró el cuerpo. Soltó un maullido breve y huyó hacia los portales azules del fondo.
— ¡Bendita!
Quedaban unos sutiles remanentes de la lluvia de la noche. En julio los niños no van a la escuela, por lo tanto las mañanas son quietas como el gato que se ha trepado al muro tejado y se relame tranquilamente las patas. El vapor de lluvia se desprende como el respirar de la tierra...
— ¡Bendita!
..., ..., ..., ...
El reloj marcaba las nueve y cinco y nadie se escuchaba, solo las goteras armaban un silencio acompasado de tronidos suaves. El gato había terminado de asearse y únicamente miraba al horizonte como estudiando el clarear. En sus ojos se reflejaba el verdor de las montañas, cansado movió los bigotes y de un brinco se fue...
— ¡Bendita!
La señora empuja la puerta y deja la caja de plátanos encima del asiento de palo.
— ¡Bendita tu señora, Santísimo! Ves que una va por los plátanos del apoyo a estas horas de la madrugada y usted que nomás berrea. ¡Qué caray con usted que sigue acostadote!
El señor la mira indispuesto a escuchar su descontento. Ella se acomoda los grandes senos moviéndolos dentro de su vestimenta súper colorida y se echa en el asiento contiguo a los plátanos. Suspira.
— Bendita —la mira y le avienta un beso de viento—, anoche tuve un sueño loco.
— ¿Ah sí? —le dice Bendita con tono sarcástico y se estudia las uñas con detenimiento. Prosigue—: ¿Qué soñaste pues?
Santísimo se sienta sobre la cabecera y se protege con los brazos cruzados.
—Tuve este extraño sueño en donde los candidatos al gobierno compraban el puesto, era un país de pobreza; no existía la equidad ni ninguno de los derechos humanos —Santísimo le da tiempo a Bendita para que haga comentarios pero ella no hace ninguno; Santísimo prosigue.
» Estaba en una ciudad donde las personas tenían la misma cara, la misma ropa, que era roja, iban hacia un mismo lado; caminando al paso lento, y si los mirabas de cerca, andaban de reversa. Me decían “Voto ulterior” Ese sábado me llevaron por la noche a una cerca y allí me dispararon con tinta azul, me dejaron allí tirado. Un hombre amarillo me levanto, me cargó  y en su camioneta me rellenó de veneno dorado. Era dulce al principio…en amargo se trasformó al final. Como la primera vez me aventaron a la intemperie. Llovía. Al último llegó un tipo guapo —mira de reojo a Bendita, no vaya a ser que lo malinterprete—, y  me cargó hasta su limosina; allí me dio una taza llena de chocolate  caliente que humeaba y se condensaba en mis bigotes, le di un sorbo y con esto caí en un sopor delicioso. Se despidió de mí con un apretón de manos diciendo: —Estaré ahí cuando me necesites.
» Me bajé de su  limosina y parado ahí  me quedé  setenta años, bajo la lluvia. Viendo pasar las ánimas que al verme aventaban una moneda de aire y con un ademán decepcionado, se iban al purgatorio y de ahí los regresaban para sufrir otro seis años  más. El alma les brillaba en escarlata refulgente. Bendita, me mojé con meados, la mierda me sirvió de alimento. Pensaba en el tipo guapo y lo llamaba…jamás regresó por mí. Pasaba junto a mí  pero se hacía  el desentendido. Cada seis segundos pensaba en él y elegía su providencia; de ella recibía solo viento y con él me fui  llenando. Cuando pasaron setenta años estaba trasparente, sin color. Ni los orines me coloreaban ni la mierda me alimentaba, me aburrí de ella y solo cuando decidí no comerla más desperté.
Bendita se le queda mirando y agita la cabeza en señal negativa.
— ¿Qué  pasó, bendita? —le inquiere como intentando leer sus pensamientos.
Ella se queda pensativa y de pronto se sobresalta, se ha acordado de algo. Inhala profundo y dice:
—Levántate, Santísimo. Que hoy hay elecciones… ¡A votar!
Ambos se espabilaron cogiendo la ropa que encontraban a su paso para abrigarse y salieron a paso decidido. Se perdieron en el horizonte; eligieron no seguir comiendo mierda y entonces regresaron con color de veras.
» Tuve este extraño  sueño anoche, en donde los políticos no se acordaban de sus promesas, donde cambiaban al país con cuerpos deshechos en campos de batalla (hogares y calles rodeadas de civiles). Soñé con un ejército de querubines chamuscado…un lugar que se asemejaba a un infierno sin fuego, las balas eran palabras y en los diálogos salían muertos vivientes. Todo dudaba, era todo falso…la cultura era olvidada, no como ahora, porque ahora que dejé de alimentarme con mierda, logré despertar.

viernes, 1 de julio de 2011

Existo luego pienso.

En dos mil cuatro, el escritor inglés Mark Haddon llegó con una obra que revolucionaría para siempre las publicaciones que trataran sobre autismo. “El Curioso Incidente del Perro a Medianoche” (Salamandra, 2004) se convirtió rápidamente en el espejo que reflejaría la situación que viven cientos de niños alrededor del mundo; un filtro por el cual los humanos lograríamos ver  un poquito más de cerca aquel mundo lleno de lógica y rectitud. Por ello se le concedió el Premio de la Commonwealth al Mejor Libro.
Unos años después, acá en occidente, la escritora sonorense Eve Gil dio un electrochoque al género mangako con el que le devolvió nueva vida, este choque eléctrico (queriendo o sin querer)  también contuvo rasgos autistas. “Sho Shan y la Dama Oscura” (Suma de letras, 2009) fue una obra apreciada por los lectores y hoy día, aún no deja de causar vibraciones emotivas en cada uno de los nuevos seguidores que alcanza.
Este dos mil once llegó un nuevo libro como muchos otros, y, como muchos otros, causo revuelo entre los ávidos lectores que devoraron sus páginas. Pero hay algo que hace un tanto especial a esta obra de las demás, y esto es:
…El mar…
            …la playa de arena blanca…
De esta forma, Sabina Berman en su novela “La mujer que buceó dentro del corazón del mundo” (Planeta, 2010) inicia el relato de doscientas ochenta y cuatro páginas que se irían como una sola…
Entonces, en el recuento estaba Haddon con Christopher John Francis Boone, el chico que conoce las capitales de todos los países del mundo, la teoría de la relatividad y puede recitar los números primos hasta el 7,507. Luego Eve con Lulú, la niña de preescolar que es acusada de haber asesinado a su mejor amigo, Toto. Y ahora Berman con Karen, la zootecnista que nace gritando a todo pulmón, completamente formada, pelona; con todo y calcetas y huaraches puestos. Todos estos caracteres son, de alguna u otra forma, autistas. Mark no lo dice, Gil lo menciona furtivamente como AS (Asperger’s Syndrome) y Sabina lo grita: Autista.
Ya está, el punto al cuál quería llegar, la etiqueta que propuso Leo Kanner hace muchos años y que luego Hans Asperger le dio un subtipo, algo así como un hijo: El síndrome de Asperger.  Esta condición autista (encerrado en uno mismo) sugiere sutiles cambios entre un caso y otro caso, y sin embargo, el mismo espectro se manifiesta así: relación interpersonal deteriorada, puntos extremos de conducta y de actitudes (y aptitudes, obviamente) y una genialidad imparable.
Karen es así como es Karen.
Karen es así como es Yo. Porque para Karen, Karen es Yo
Berman supo en qué medida dosificar el autismo en las palabras. Como ya he mencionado, las doscientas y tantas páginas escurren por la vista como si fueran un solo folio y a través de estas  -¿o de esta?- vamos mirando a través de unos ojos tan puros como la luz de un bosque sano, al ambiente estéril (y no me refiero a lo limpio sino a lo infructuoso) contrapuesto a esta clareada bondad. Y así llegamos a conocer a una chica que se ha convertido en la tácita heredera de una industria atunera y de un caserón antiguo, y que de alguna forma, ataviada en su traje de neopreno, nos logra llevar hasta los litorales de Mazatlán e incluso, sin ahogarnos, nos sumerge en las aguas azules del pacífico mientras la pesca se lleva a cabo desde arriba; bajo la tradición ancestral de pescar atunes con arpones delgados. Karen se adentra en su cápsula semipermeable llamada autismo separándose así del mundo al que no pertenece y que sin embargo, ha sido destinada a vivir, a pensar y a existir; esto, en el orden que ella quiere: existir luego pensar. Llenar los pulmones de aroma de limón y comer lenguas de atún caro en medio del océano ¿Por qué entonces pensar si se puede existir antes? ¿Quiénes son los autistas? ¿Los de éste lado o los del otro? Y mientras, la pesca sucede y el mar se ha teñido de rojo sangre.
Una faceta activista a favor del medio ambiente es llevada a lo largo de la trama. Karen se va a estudiar a otro país. Estudiará  Zootecnia sin saber porqué; bajo  órdenes de la tía tutora.
 La niña greñuda, Yo, aquella mugrosita que tiene la marca del salvajismo humano cruzando su espalda, surcándola en diagonal de un lado al otro, ella se convertiría en una activista ecológica para salvaguardar los atunes azules y luego, será reconocida en los pódiums más altos y honorables. Increíble pero antes de nacer, su madre le ha hundido en las bajezas del animalismo y como castigo cayó en la putrefacción del olvido donde se quedaría para siempre. Murió una vez y luego otra vez, luego para siempre. Entonces Karen ha nacido, su tía le ha dicho Yo y ella Yo, luego Tu; después millares de papelitos de colores bañaron el  universo y en seguida universitaria. Una adolescente que nunca dejó de ser Yo; ella misma dentro de Karen. Al final: dentro del corazón del mundo.

jueves, 9 de junio de 2011

¿Por qué Lujambio puede dormir?

Son exactamente las doce de la noche. El calor de las cobijas me agobia. Me enredo en el infierno del edredón y de la almohada pero el sueño me elude. ¿Por qué Lujambio puede dormir?...

Si la humanidad logró conquistar el terreno lunar porqué esta noche descansan en los tiraderos los niños de la calle. Porqué si un hombrecillo descubrió el átomo y otro más lo utilizo para crear la bomba que diera la victoria a los estadounidenses, el día de hoy, de cada dos niños nacidos vivos en México, uno muere por afecciones perinatales. Pero lo que me mantiene en vela es: porqué si habiéndonos superados a nosotros mismos en cuanto a tecnología, sistemas políticos y de producción; creando la Volkswagen, la Mitsubishi. Pasando desde la vacuna antirrábica hasta el fin de la sonda espacial Endeavour existen esta noche y mañana, y los días después de mañana aquellos niños, adolescentes y jóvenes adultos que miran hacia el incierto horizonte de su futuro personal. ¿Por qué? Yo tengo una respuesta: La mayoría de nosotros, seres humanos, somos individuos –valga la redundancia–, individualistas. Nos preocupamos únicamente por lo que es nuestro, lo demás nos viene valiendo lo que a un banquero el hambre de los haitianos. Hemos caído en un círculo vicioso del que ni siquiera tratamos de escapar. Observamos a jóvenes en su más profunda ignorancia sobre la vida real y allí, con sus caritas agazapadas sobre sus pechos modestos, les abandonamos y a continuación seguimos haciendo lo nuestro. Es más, ahí está la escuela para que aprendan. Diría la sabionda lengua de mi abuelo: “Peor tantito”. De aquí sale otra vertiente: ¿en verdad la secretaría de educación en su sacratísima conjunción con el gobierno federal ha progresado en esta materia? La respuesta está trillada; usted ya se la sabe: No.

Pero abordar la vertiente no es mi punto principal sino seguir el hilo problemático de los grupos rezagados (ojo, ni siquiera me refiero a las personas con capacidades diferentes o grupos marginados) y solucionarlo. ¿Cómo? He allí la cuestión. Ahora, para explicar lo que a continuación escribiré es necesario que haga una comparación: Si una madre (en su sano juicio, por supuesto) escucha a su hijo gritar de hambre, va y le acerca su seno para alimentarlo. De acuerdo a eso, si yo miro a un joven excluido de la suciedad, digo, sociedad trataré de integrarlo. ¿Cómo? He allí otra cuestión, pero esta es de una respuesta simple: no ignorándolo. Tomándolo en cuenta, haciendo valer sus conocimientos previos y en base a eso tratar de recuperar el tiempo que la sociedad le ha robado mientras le omitía como una coma o un acento en las pláticas por SMS de los adolescentes.


Si el día de mañana, o en unas horas e incluso, cuando se despidan de la computadora para tomar aire fresco (smog) en la calle y miren pasar a un alcohólico-vagabundo-analfabeto-corrompido-delincuente-joven, en lugar de mirar al otro lado, ladear la cabeza y lanzar prejuicios destructivos, siéntanse culpables porque su estancia como ciudadanos está estéril, y como está estéril, no perdura y su existencia se morirá en el olvido como los desechos humanos que se van por el excusado, nadie vuelve a preguntar por ellos.

Salud y Prosperidad.

Nota: Protección Civil de cada comunidad o municipio está con los brazos abiertos para recibir a jóvenes interesados en hacer algo por su comunidad. Infórmenlos, anímenlos, no los ignoren. Son jóvenes. Son la esperanza de un mundo mejor.
Protección Civil Temoaya
Participación es Protección


sábado, 4 de junio de 2011

¿Es o no es?

Hace unas semanas leí en una red social (véase: Facebook) un relato que disipó y a la vez afianzó dudas y respuestas, respectivamente. ¿Sobre qué? Bueno, lo diré sin rodeos ni eufemismos: Síndrome de Asperger / Autismo. El texto al que me refiero narraba el suceso que a continuación narraré en síntesis:
Un sujeto estaba hecho un ovillo en la esquina de una calle. Las personas pasaban de largo sin prestar atención en el hombrecillo. Otro sujeto pasó por allí, el único que se preocupó por el hombre en cuclillas. "Todos son autistas" dijo el hombre refiriendose a la "falta de empatía".
En breve, es lo único reelevante que contar.
Muchas personas consideran (dentro de su ignorancia, por supuesto) que Autismo / Asperger es sinónimo de Automatismo y Frialdad Sentímental. Debo decirles que eso está más que errado.
A través de fórums y salas de chat me he encontrado con personas que creen tener Asperger y otras que han sido diagnosticadas como tal. Son muy diferentes las concepciones que estas personas tienen sobre la condicion de autismo. Los que creen tener autismo apuntan que no sienten nada cuando ven a una persona llorar, por el contrario, una persona con Asperger diría que siente impotencia al no saber como responder a esta situación dramática. Personalmente, he vivido la segunda.
El Sindrome de Asperger es una condición (ojo, no es una enfermedad) en la que el individuo padece principalmente una ceguera mental, es decir, que no se puede imaginar ni concebir lo que la otra persona está pensando o sintiendo. No obstante, en el momento en el que una persona se expresa con el llanto o con una risa, identificamos fácilmente el sentimiento. Tristeza o Alegría, no existe más para nosotros. Son sentimientos absolutos.
Ahora, la cuestión dificil para un Autista o Aspie (aquella persona con SA) es saber  el protocólo a seguir. Por imitación es fácil decír: "Se siente bien" o "Esta triste". Por regla general la otra persona responderá "Nada, no pasa nada" a lo que seguirá la explayación de los factores que llevaron al susodicho a caer en el episodio de tristeza aguda cuando apénas un momento había dicho que no pasaba nada. En fin. "Neurotípicos".
Esta situación me ha llevado a vivir experiencias gratas. Soy enfermero por convicción y muy orgulloso de serlo. En un área en la que se tiene contacto directo con extraños, en ocasiones las manos llegan a retemblar y las axilas a sudar de tanto nerviosismo y angustia pero al final, aunque las palabras salen con una sutil extrañeza de timidez, se expelen por mi boca y comunican mis propósitos para cada cuidado, cada vendaje, aplicación de medicamento o una simple capacitación de lactancia materna. (Incluso en el idioma inglés tuve esa grata experiencia).
Muy bien, al parecer he dicho lo que había retumbado por mi cabeza desde esta tarde. Recuerden: Ser autista o aspie no significa que uno sea como un robot. Recordando el primer artículo en la declaración de Derechos Humanos: Todos los seres humanos hemos nacido LIBRES E IGUALES.

Salud y Prosperidad!

miércoles, 1 de junio de 2011

Cuando los muros se levantan...


Por: José Bermúdez.
El muro de Berlín fue levantado atravesando el corazón la tierra germana después de haber terminado la segunda guerra mundial, al inicio de la guerra fría. Habiéndose dividido la Alemania (que de por sí ante la repartición de los países ganadores ya era un rompecabezas) por la cortina de hierro, el mundo hubo de suponer la parte externa e interna del territorio; es decir: unos estaban encerrados y otros, más bien, libres. Pero, si había de suponerse aquella libertad, ¿por qué fue destruido entonces en la segunda mitad del siglo en el que fue erigido? Pareciera un cuestionamiento sencillo; podemos gritar razones políticas, sociales, económicas e incluso otros se alzarían en pregonar la voluntad divina, no obstante, en general la respuesta es una: El hombre es libre por naturaleza, así se lo digan o se lo censuren. Más libre que una paloma que fue atada al vuelo eterno, más emancipado que una bestia salvaje encadenada al brío atroz e irracional de la cadena alimenticia. Somos hombres: somos libres.

De esta forma (o tal vez no), William Dietrich nos dibuja en su novela histórica “El muro de Adriano”(Ediciones B, 2005) aquella construcción de gran envergadura destinada a yacer por siempre, partiendo la isla británica en dos piezas: la más grande es territorio imperial –Roma–; y la otra, el sobrante es la tierra de nadie, territorio bárbaro poblado por seres que frente a las pupilas romanas son desecho de escoria (sin exagerar).

Los personajes atraen a mi memoria personalidades femeninas que han ejecutado con sus pechos y curvas delineadas revoluciones a gran escala en las tierras que pisan. Véase: Eva Perón, Cleopatra, Martita de Fox (sic). Pues bien, Dietrich nos ilustra la imaginación con aquella mujer inocente y preguntona; curiosa como un suricato y delicada como los rosales de castilla. Valeria es la hija de un senador destinada ¿desterrada? a vivir un matrimonio con aquel que habría de convertirse en algo así como un “comandante” de la petriana, un ejército romano de gran hacha, harto filo y mucha historia; tal vez también plagado de corrupción y ambición. ¿Alguien dijo Ejército Mexicano?

Marco es el nombre del Prefecto de la Petriana. Futuro esposo de Valeria. Galba es otro hombre con tendencias animales en cuanto a dureza y fuerza. Su aspiración prima ha sido la de convertirse en Comandante de la Petriana y lo hace, pero sus alegrías se frustran con la llegada de un sujeto de cuna alta y noble. Marco allana su trono en la isla britana porque habrá de celebrarse la boda con la hija de un senador como desposada. En su camino hacia el Muro, Valeria se topa con la imagen que la mayoría tenemos de esa isla de orígenes celtas: el clima lluvioso, aire húmedo y pesado, además de sus patios y calzadas enlodadas por el agua abundante. “Les caería de maravilla un poco de sol” Comenta Valeria hacia su llegada. Habla con Clodio, otro soldado hijo de mami; con poco temple pero la disciplina absoluta de un adolescente serio le forma la personalidad quieta. Un séquito les acompaña en su camino hasta el centenario muro al norte de la isla que no escampa.

Históricamente “El muro de Adriano” fue construido por soldados entre los años 122 y 132 por orden del emperador romano Adriano. Su principal objetivo fue el de defender la Bretaña romana de los escotos y bárbaros que habitaban al norte y se decidían en ocasiones por reconquistar su territorio.

Eran celtas. Los bárbaros eran celtas y su ideología que Dietrich marca en los capítulos finales de su obra son determinantes en la pila de detalles que enmarcan las escenas. Tal vez, un modernismo de la época donde los monasterios y los lugares de “guardar” eran el boom o lo aceptable. Pero Valeria no es de guardar, al menos, eso se entiende desde que logra salvarse el pellejo de unos bandidos que les cortan el paso instantes antes de reunirse con su Marco, al que no ha visto en su vida. La futura desposada tiene brío, como un corcel desbocado pero se mide por aquella moral que ha sido construida detalladamente por su sirvienta ¿esclava? Savia.

Conoce a Marco, se casan, hacen el amor y allí termina todo. Su vida se ha consumado, se ha hecho romana y mujer. Se ha convertido en política y buenas conexiones para su padre. Allí termina todo…

Pero no, Valeria no quiere eso, su padre si, Marco se desentiende, Galba la desea con ferocidad, también la quiere hacer suya; con amor o sin amor…él la quiere poseer, pero todo es con una finalidad oculta bajo sus rollizas palabras articuladas con la típica masculinidad romana. Valeria muy en lo profundo de su ser lleva una flama perenne de vida que la incita a montar a caballo; complacida acepta una invitación de Galba para ir a cabalgar dentro del fuerte donde habita y entonces comienza el peligro. Después de aquel furtivo momento de libertad, Valeria lo invita a cenar mientras su esposo se parte la espada en una batalla encauzada –supuestamente– por ella; el hombre, al tiempo que la cena se desarrolla, le intenta clavar un beso. Valeria lo rechaza como su esclava le había instruido; estaba casada con un prefecto, hija de un senador y además era romana. Debía guardar compostura…Le propina una cachetada.

Pero allá, fuera del muro legendario se libra una batalla. Los celtas son gente escurridiza y la petriana cansada de buscar en los recónditos túneles y en las inalcanzables ramas de los robles (árboles sagrados) decide incendiar el bosque bendito. El cuerno ha sonado, los huesos han predicho el futuro, un mal agüero se anuncia y se avecinan tiempos de guerra. Roma en lugar de apaciguar el fuego, ha encendido, a la vez literalmente y a la vez no, un fuego que tardaría en apagarse.

Uno de los que intentaron capturar a Valeria de camino al muro ejecuta con diestra su secuestro una vez más. Esta vez consigue raptar a la muchacha (y de paso a su sirvienta) y se las lleva consigo adentrándose la horda criminal en los bosques espesos de la Britania “sin civilizar”. De momento, Valeria y Savia odian su “fortaleza primitiva” pero pasadas temporadas largas, lluvias que no parecen escampar, cosechas que muelen columnas y amores que además de saciar el apetito sexual traicionan ojos cegados, las mujeres acaban por acostumbrarse a la simpleza y al jabón, también.

Pero como han dispuesto los dioses del cielo, del agua y de la guerra: las huestes de la muerte se avecinan y la avaricia carcome como un cáncer fulminante el corazón de los hombres romanos que se dejan agazapar por los ajuares y los falsos comentarios. Galba ya fue y regresó, después se volvió a ir. Galba viajó a las tierras celtas, donde está secuestrada la esposa del comandante de la petriana pero no la ha tomado, ha ido a traicionar al imperio sin que Roma o su emperador, ni su petriana y sus jinetes se den cuenta. La guerra se acerca aún más.

Los hombres han escuchado la señal dispuesta por los dioses. Valeria ha viajado ¿escapado? Hacia el muro para dar aviso de una traición: Galba ha traicionado al imperio, también a su esposo y porque no, incluir que la ha traicionado a ella. Maldito perro codicioso, llega antes con Marco y voltea las cosas al revés. ¿Dónde quedó su estoico patriotismo? Se ha comido su avaricia…

Marco, buen hombre de cuna, mal esposo de roma: ha desconfiado de su esposa, la ha mandado encarcelar en su tumba, perdón, es decir, en su casa. No le han creído el mensaje de traición porque ha amado a otro hombre pero ha amado, eso es lo importante. Ahora vive, encerrada, cubriendo sus mejillas con un río de lágrimas y maquillaje disuelto pero ha amado. Eso es lo que cuenta.

Omitiendo la advertencia de Valeria, la guerra ha llegado, los celtas conllevan el brazo grueso de la justicia y la golpean con un ariete en las piedras de barro y mortero que sostienen el muro. La puerta se abre, los guerreros entran y se encierran en su perdición. Hay un ejército dentro esperándolos. Casi enseguida los diezman…a todos menos a uno, al captor de Valeria; a él le espera un castigo mayor. Valeria tendría que ver su muerte, tal vez una crucifixión en lo alto del muro. ¿Se enojarían los cristianos?, ¿a quién le importa?...

La guerra sigue, afuera hay otra ala de la petriana, más allá otro contingente de celtas espera asaltar los fuertes muros que abrazan la Roma británica. Marco va delante, llevando a sus hombres para encerrar a los que entraron antes pero los alcanza el brazo de los dioses y Marco muere, los otros también. Adentro, los celtas perdieron, afuera, se llevaron la victoria.

"Pero cualquier mentira acaba por descubrirse"
Un personaje de Roma halla culposa la traición de Galba, mientras tanto, Galba se matrimonia con Valeria (forzadamente, por supuesto). Se interrumpe la boda, se levantan las voces, la traición es nombrada y el amante de Valeria ha sido dispuesto en libertad, ahora está allá afuera esperando al invicto Galba, tal vez, para matarlo.

Lo mata, con la mirada resuelve su amor con Valeria y se la lleva. Ambos comienzan a vivir…allá en Caledonia, allá en la verdadera Britania. Solo fuera del muro, de las contenciones se pudo ser feliz; al menos, supongo, ellos así lo fueron…

martes, 17 de mayo de 2011

Regeneración

Hace ya bastante tiempo que no tenía la cabeza fría mientras escribía una entrada en este cuaderno.

Es noche, son las doce y siete de la madrugada; justo hace un año narré por este medio mi primer experiencia en una ambulancia. Acompañaba a mi compañera quien padece de epilepsia a la clinica 220 del IMSS.

Ya soy mayor de edad y en ocasiones me pregunto: ¿Eso cambia las cosas?, es decir, será este un aspecto que cambie de verdad (me refiero EN VERDAD) algo en mi vida, además de votar y sacar créditos bancarios que no podré pagar...digo, que  pagaré sin demora y además,  ¿ser penalmente aplicable a las celdas? No lo se, aún lo pienso...

Me ha llegado también el momento de decidir que tipo de vida profesional quiero llevar; lo sé, para algunos es algo bastante simple, algo que definieron desde el momento en que siendo pequeños, el padrino les regaló unas botas de trabajo negras y soltaron: ¡Quiero ser ingeniero como mi padrino! Pero en el otro extremo, estamos aquellos que aún descubriendo habilidades, aptitudes y actitudes acordes a alguna profesión (o algunas, si aplica) no hallamos "para dónde jalar" y el tiempo que transcurre desde que saltan las convocatorias a los ojos de la nación hasta que aplicas para algún exámen se convierte en un periodo estresante, bochornoso y aterrador, en fin...parte del desarrollo humano (sic).

Tal vez, experiencias que no viví durante años anteriores a esta edad (cuatro o cinco) se amontonaron en unas cuantas semanas y me hicieron ir desde una distimia crónica hasta una manía de grandiosas proporciones; obviamente hinchada por el amargo diazepam, y esto, ahora que ha pasado, me llena de buenos recuerdos, de sabias memorias y de hostigantes aprendizajes. Ah! y de empalagosas personas...

He conocido a personas muy buenas, de esencia noble, del tipo que yo ya daba por extinto. Me he asombrado por cuán poderosa se puede transformar la memoria en una persona con enfermedades neurológicas. Aprendido...tal vez no mucho, pero lo suficiente para unas cuantas horas de charla constructiva y productiva; lo clásico, también he herido, pero en el buen sentido, en la forma en la que le haces constatar a otra persona de su crítica situación y lo animas a que salga de esa zona apretada e incomoda del confort.

"Se feliz" Con estas simples dos palabras logré vaciar mi hipocampo de emociones negativas que obstruían los buenos canales del vivir. Me fuí a lugares recónditos en la conquista jamás celebrada de un país que jamás ha existido...mas que en el papel y la tinta de mi primer novela, dentro de ella, conocí a un guerrero, platiqué con su esposa e incluso, tuve la osadía de inmiscuírme en la intimidad sexual de estos personajes y al final, como paga les puse a un hijo.

Es bueno recordar el pasado, también es bueno vacilar por el futuro pero ahora, este día, estas semanas, meses o años, quiero vivir con intensidad el presente. Sentir como mis falanjes aprietan con desdén el teclado, escuchar el aire inundando mis 'pulmones e incluso, por que no, dejarme sentir la mano de otra persona entrelazarse entre mis dedos para abrazar su alma sin estrujarle el pecho.

En fin...en fin...AHORA.

Salud y Prosperidad!

P.S. Viva Mahler en el Centenario de su muerte.