jueves, 22 de septiembre de 2011

Mensaje de despedida a mis compañeros de generación

A los presentes aquí reunidos, especialmente a los graduados...

"—Le he estado hablando casi desde el mediodía, pero no parece que haya oído nada —dijo Tengo.

—Cuando me preparaba para ser enfermera; aprendí una cosa: las palabras alegres provocan que los tímpanos de la gente se estremezcan con alegría. En las palabras alegres hay vibraciones alegres. Independientemente de que las comprendan o no lo que se les está diciendo, los tímpanos vibran con alegría. Por eso a las enfermeras nos enseñan a que tenemos que decir cosas alegres en un tono alegre. Sea cual sea la lógica que lo explica, le aseguro que funciona. Se lo digo por experiencia.

Tengo reflexionó un rato sobre eso.

—Gracias—, le dijo. La enfermera Omura asintió y se marchó a paso ligero. "

Del libro "1Q84" de Haruki Murakami

Es quizá muy trillado decir que en este momento inicia un  largo camino hacia una larga vida, pero aunque trillado sea, es verdad. Cada vez que damos un paso nos alejamos del principio  y nos acercamos al final, pero en el profuso trayecto del principio al fin existe un espacio que es como un lienzo blanco preparado para ser pintado con bellos paisajes o caprichosas figuras. La decisión de pintar sobre aquel lienzo árboles altos y hermosos o rayar sobre el caballete líneas de expresión irreflexiva es y será siempre nuestra. Nosotros, seres humanos que pensamos, que escribimos; que tomamos decisiones y que hablamos..., nosotros seremos el día de mañana los culpables o autores de aquella amplia  galería de pinturas frescas llamada comúnmente: vida.

Es cierto: nuestra existencia está irrefutablemente ligada a las demás personas que nos rodean, sin embargo, está también impertérritamente decidida en su totalidad por nuestras acciones..., decisiones que tomamos y que alteran el siguiente acto. Tomando las palabras de Florence Nightigale: "No es importante lo que el destino haga de nosotros, sino lo que nosotros hagamos de él". Eso es en verdad lo importante. Y es importante reconocerlo, porque quizás a través de nuestro futuro en el amplio rango que existe de principio a fin, de nacimiento a muerte, nos encontraremos con millones de Ivonnes Zamoras que fingen dar clase. Nos toparemos con centenares de Betitos que piensan que a la juventud se le debe mantener amansada y reprimida en el fondo del aula de sus pensamientos. Que no se les debe de dar ánimos para seguir adelante. Que se debe de partir a la comunidad estudiantil en los buenos estudiantes y los malos estudiantes, cuando alrededor de todo esto se encuentra el seno de la problemática más profunda en el tópico de educación. Pero aún así, sobre todo esto, debemos de ser fuertes, de dejar de tener miedo a expresarnos con palabras, de dejar de reprimirnos a nosotros mismos por comentarios destructivos de las personas que por el simple hecho de formar parte de una administración, se creen capaces de destruir una conciencia, un juicio y un razonamiento juvenil. Ser joven y no ser rebelde es algo casi innatural. Todos nosotros, la sociedad naciente del México del futuro tenemos la clave para desterrar a los malos gobernantes, a los malos profesores, a los malos empresarios y demás patraña social para, habiéndose limpiado el terreno, plantar la semilla de una regeneración holística y verdadera, la cual, iniciará forzosamente en nuestro pensamiento defendido.

De aquí hacia adelante, solamente;  mirar hacia atrás...nos quita tiempo de camino.
J.B.

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